Han pasado ya casi 4 décadas desde la fecha oficial de lanzamiento de Internet:  el 1 de enero de 1983.

En España, la primera conexión a Internet oficial se produjo un poco más tarde, en 1990. Fue un servicio a modo de experimento creado por RedIRIS para conectar solamente cuatro centros entre sí: Fundesco, CIEMAT, la Universidad Politécnica de Madrid y el Centro de Informática Científica de Andalucía.

Unos años después, los proveedores de Internet comenzaron a surgir en España y los servicios desplegados permitieron que Internet empezase a llegar a muchos hogares españoles. Por aquel entonces, la posibilidad de disponer de internet barato era todavía solo un sueño.

La tarificación por minutos

La tarificación por minutos y el acceso a Internet mediante módems muy lentos, hacía que cualquiera que se conectase a la red de forma habitual tuviese que afrontar facturas con importes altos. Las descargas de archivos apenas existían en los inicios. Descargar un audio o un vídeo podía tardar varios días o incluso resultar imposible, debido a los continuos cortes de la línea.

El conjunto de la experiencia era muy frustrante. Podías haberte pasado horas esperando para descargar una canción, cuando al 99% perdías todo si alguien te llamaba por teléfono (no olvidemos que los módems compartían la conexión con el teléfono fijo del hogar e interrumpían la conexión cuando alguien llamaba).

A finales de los 90, debido a todos estos problemas, comenzaron a surgir movimientos, como el liderado por la Asociación de Internautas, que reclamaban mejores condiciones y tarifas para el acceso a Internet.

La primera tarifa plana

Tras no pocas manifestaciones y recogidas de firmas, las compañías de Internet españolas comenzaron a ofrecer servicios de acceso donde ya no existía un precio por minuto.

Con sus más y sus menos (muchas tarifas planas restringían al principio el horario) estas tarifas se terminaron imponiendo, y por fin, muchos usuarios, pudieron empezar a aprovechar todas las posibilidades de Internet sin que esto afectase a su bolsillo.

La tarifa plana hizo que Internet llegase a muchos más hogares, viéndose ya como una posibilidad de ocio más que como un servicio solo para profesionales.

La evolución de la velocidad

A la vez que las tarifas se han ido reduciendo, la velocidad ha ido en aumento, lo que a la larga se ha traducido en mejores servicios y una mayor satisfacción del usuario de Internet.

De nada habría servido una tarifa plana si no hubiese ido de la mano de una mejora en la velocidad.

Desde los modems, pasando por las conexiones RDSI, satélite o ADSL, hasta las conexiones de fibra y 5G que son las más rápidas de la actualidad, la velocidad de descarga y subida de datos no han dejado de aumentar.

Las posibilidades actuales

En la actualidad, existen tantas opciones, tarifas, velocidades y métodos de conexión que casi es imposible citarlos todos.

Si buscamos una conexión estable y de alta velocidad para el hogar, con un precio asequible, la fibra óptica y el ADSL siguen reinando.

La conexión por satélite, que sirve a muchas zonas rurales, a pesar de su alta latencia, parece que puede tener un prometedor futuro y que sus tarifas podrán llegar a competir con el resto de ofertas.

Sin duda, vivimos una época de evolución rápida en Internet, con más usuarios y más actividad que nunca. Quién sabe qué tipo de conexiones, velocidades y tarifas pueden existir dentro de otra década.